h1

El Taj Mahal

Septiembre 30, 2008

La entrada al complejo del Taj Mahal estan pequeña que no se atina a imaginar qué aguarda detrás.

El emperador musulmán Sha Jahan construyó el Taj Mahal en honor a su segunda esposa, Arjumand Bano Begum, que falleció al dar a luz al 14 hijo del emperador. Desolado Jahan ordenó construir esta mezquita para sepultar el cadáver de su amada.

Siempre pensé que me decepcionaría, que sería más pequeño de lo que pensaba. No fue así. Es alucinante. Perfectamente simétrico. Precioso.

El posado de rigor ante una de las siete maravillas del mundo.

Dentro del complejo del Taj, el monumento más visitado de India.

Fotos, fotos y más fotos.

El mausoleo donde descansa Arjumand está construido de mármol blanco de Makrana.

Jugando a la gallinita ciega.

Uno de los edificios del complejo, que servía para alojar a gente.

El Taj Mahal fue construido entre 1631 y 1654.

¡Si!! Al final yo también posé. Como no… Pero no sólo para ésta, sino para la millones de fotos que los indios pedían que me hiciera con ellos. Al final ya sólo quedaba huir.

h1

Cena en una familia india

Septiembre 29, 2008
h1

Jaipur, la ciudad rosada.

Septiembre 27, 2008
h1

Colombo city

Septiembre 25, 2008

-Pare a un lado por favor. Documentación.

-Es extranjera…

-Ahh -mirada de curiosidad- bueno… siga.

El ricksaw driver se libró así de uno de los muchos controles militares de las calles de Colombo. Yo podía haber llevado un cargamento de munición que no hubiera pasado nada. En Sri Lanka la mayoría de las veces son sólo los locales quienes se ven sometidos a los interminables controles de seguridad. Hay uno en cada esquina y aproximadamente cada cinco kilómetros en las carreteras y en todos los edificios públicos. Una medida de previsión contra posibles ataques del ejército de los Tigres Tamiles. Aún así, se sufren atentados semanales.

El traje color arena de los militares se alterna con el anaranjado de la túnica de los monjes budistas y con las decenas de estatuas de Buda que pueblan la ciudad. Buda sentado. Buda recostado. Un altar con un pequeño buda…

Para los esrinlanqueses Colombo es un caos. Sucio, caliente y colapsado por el tráfico. Una ciudad sin un centro aparente en la que se puede encontrar un precioso restaurante de Rice & Curry en la calle más insospechada. La capital de la isla está llena de contrastes. Los barrios de mansiones de arquitectura colonial se intercalan de pequeños lugares de casas más modestas y ya construidas a la manera de Sri Lanka. Muchas sólo tienen pintado un lado de la fachada. El que se ve.

Colombo está completamente invadida por los ricksaw. Allí, como en el sur de India, se llaman Tuk Tuk. Cogerlos puede ser una buena solución para moverse cuando las calles están cortadas o cuando el tráfico es atroz.

Radna, sin embargo, una esrilanquesa que trabaja para una ONG europea me había advertido contra los conductores de Tuk Tuk. “No los utilices. Coge sólo taxis. ¡Y con taxímetro!”, me dijo muy muy asustada. Yo intenté hacerle comprender que después de un mes viajando por India no creía que los ricksaw de Sri Lanka fueran mucho peores. “Pero ¡Eres una mujer!”, me contestó. En ese momento, la verdad es que no sabía a qué se refería.

Cuando llevaba cinco minutos montada en el primer Tuk Tuk lo entendí. “¿Está casada?”. Primera pregunta del conductor. Hasta ahí todo normal. Es una cuestión que se está revelando bastante común en estos países. “¿Quiere que vayamos a beber o a comer algo? Pago yo, no hay problema. Luego puedo enseñarle la ciudad”, suelta con una sonrisa. El chico parecía bastante normal a primera vista. Tras la invitación, intentó explicarme que a las extranjeras les encantan los hombres de Sri Lanka. “Los más guapos de toda Asia”, aseguró orgulloso. Tras intentarle hacer comprender sin éxito que no, que sólo quería que me llevara a los Cinamon Gardens, me bajé del ricksaw.

Otro Tuk Tuk. Misma escena. “Pero a las mujeres inglesas les encantan los hombres de Sri Lanka”, dice el segundo conductor. “Piel oscura…”, argumenta señalándose el brazo y sonriendo. Debía tener unos cincuenta años. En diez minutos me contó su vida. Musulmán, casado, tres hijas,. Había trabajado en Arabia Saudí de chófer para una empresa estadounidense. “¿Qué sucede? ¿Es que las españolas sólo tenéis sexo con vuestro marido?”, me preguntó después. Yo no daba crédito. El ricksaw driver no paraba de decir divertido: “¿Soy malo?, Jajaja. Soy malo…”. Vuelta a bajar.

Tres Tuk Tuk y algún control después conseguí llegar a los Cinamon Gardens. Quería ver la Universidad de Colombo. Imposible. Cerrada excepto para los alumnos y profesores por motivos de seguridad.

h1

El puente sobre el río Kwai

Septiembre 25, 2008

En 1957, en Kitulgala, en plena selva de Sri Lanka, se rodó parte de la película ‘El puente sobre el río Kwai’. En esta zona se construyó el famoso puente que luego sería dinamitado para filmarlo. Costó 250.000 dólares y se invirtió ocho meses en hacerse. Se necesitaron más de 500 obreros y 35 elefantes.

Lo que queda del puente.

Los rápidos

Viven en la aldea al borde del río. ¿No son una monada? Me los hubiera llevado a casa. Me regalaron flores y me enseñaron un gatito. Para comérselos!!!!

h1

Las recolectoras de Nuwara Eliya

Septiembre 24, 2008

“¿Tabaco? ¿Lápices? ¿Rupias?”. Las recolectoras de té observan ansiosas. Dejan por un momento su trabajo y se acercan al visitante con curiosidad. Cargan a la espalda enormes cestas donde van echando las hojas más tiernas y verdes. Se mueven arriba y abajo por las plantaciones, en los bordes de escarpadas laderas. Desde lejos parecen puntos coloridos entre el tupido verde de los arbustos. Un verde luminoso que absorbe la luz del sol. Muchas van descalzas.

 

La que ha pedido el dinero sonríe. Lleva un pendiente dorado en la nariz y un pañuelo rosa le cubre la cabeza. No tendrá más de 40 años pero un ramillete de arrugas le adorna el rostro, ajado por la pobreza y por el sol. Cuenta mediante gestos que no tienen nada. Que ganan muy poco. Todas empiezan a parlotear. La extranjera no entiende nada. Todas ríen.

 

En Sri Lanka, un país famoso por su té, el 90% de los recolectores de esta planta son mujeres, la mayoría de etnia tamil. No cobran más de 50 euros al mes. Muchas tampoco pueden escoger realizar otro trabajo. Su aspecto y su pobreza chocan con el entorno. Con los campos de golf, parques, o cuidadas casas de estilo inglés -herencia de los colonos que decidieron plantar el té en aquellas tierras- frecuentes en ciudades como Nuwara Eliya O Ella. Donde muchos de sus habitantes hablan un perfecto inglés. Y donde el verdor y la bruma de la altitud (unos 2000 metros) recuerdan más a Irlanda o a Escocia que a una isla en mitad del océano Índico.

 

Pero las recolectoras viven a las afueras. En los espacios que quedan entre plantación y plantación, en casitas con tejados de metal y paredes remendadas. Allí, la ropa tendida entre la hierba o en las ventanas, los neumáticos viejos y los trastos devuelven el pensamiento al verdadero Sri Lanka.

h1

En los campos de té

Septiembre 24, 2008

El clima humedo y frio del centro de Sri Lanka lo hacen un lugar propicio para las plantaciones de Té.

Asi, la isla se ha convertido en uno de los mayores productores de esta planta.

Las hojas de Té son recogidas por las mujeres de las aldeas cercanas. La mayoria de etnia tamil.

Ninguna gana mas de 50 euros al mes.

Las mujeres llevan el Té a las plantas de procesado. Alli se pesa, se clasifica, se seca y se vende a empresas de todo el mundo.

h1

En el Templo del Diente de Buda

Septiembre 23, 2008

Decenas de hombres y mujeres se agolpan en la entrada del Templo. Esperan para someterse a los estrictos controles de seguridad que dan paso a las distintas entradas. Muchos llevan bandejas de flores, frutas o varillas de incienso. Han acudido a Kandy, la ciudad sagrada, en el centro del país, para ver el diente de Buda. Una reliquia rescatada de su pira funeraria y que llegó a Sri Lanka escondido entre los cabellos de una princesa cingalesa.

 

Desde entonces el diente ha pasado por numerosas peripecias. La última en 1998, cuando un atentado de los Tigres Tamiles destruyó parte de ese Templo del Diente de Buda. De ahí los controles que obligan a pasar por un detector de metales, abrir los bolsos o someterse al cacheo de los o las policías militares que custodian el santuario.

 

Pero antes, en el siglo XXIII, el diente fue robado por los indios y rescatado por el rey de Sri Lanka. En el siglo XVI los colonos portugueses secuestraron la reliquia del templo donde era expuesta y la llevaron a su base en la ciudad india de Goa. Allí la hicieron arder en una enorme hoguera en una ceremonia de religioso fervor cristiano. Sin embargo, cuentan que nunca consiguieron llevarse el diente original, que seguía custodiado y a salvo, y que lo que quemaron fue una réplica.

 

Aún hoy, a pesar de los centenares de visitantes diarios que recibe el templo y la ciudad -capital religiosa de la isla y ciudad universitaria- las malas lenguas dicen que el diente no se encuentra en el santuario, sino que sigue en un lugar secreto y seguro por lo que pueda pasar. Y es que la reliquia es para Sri Lanka, un país que se declara budista, un orgullo nacional.

 

En el interior del templo el olor a incienso lo inunda todo. Los visitantes se sientan en el suelo para rezar ante las numerosas estatuas de Buda distribuidas por el templo. En uno de los patios, construido entorno a una enorme imagen de, pasean varios monos. El suelo arde al calor del medio día pero nadie lo nota. Todos se hacen fotografías o se sientan a esperar su turno para acceder a la estancia donde se encuentra el diente. En el exterior las decenas de velas que los fieles han encendido se extinguen. Su llama será sustituida por otras en un baile constante de peregrinos.

h1

Kandy, la ciudad sagrada de Sri Lanka

Septiembre 22, 2008
h1

El Galle Face y las playas de Bentota

Septiembre 21, 2008